EN GUALLECO SE DESEMPEÑARÁ LA PRIMERA DE TRES CARABINERAS QUE ASUMIRÁN LA JEFATURA DE UNA UNIDAD POLICIAL EN LA REGIÓN

Con orgullo, agradecimiento y un profundo compromiso recibió la suboficial de Carabineros, Paola Salas Rojas, el nombramiento como jefa del retén de Gualleco que la convierte en la primera de tres mujeres en la historia de la institución en la Región del Maule en asumir el mando de una unidad policial.

La destacada funcionaria fue designada por el jefe de la VII zona, general Héctor Salazar, en atención a su buen desempeño durante sus 28 años de carrera que incluyen su actual labor en la Central de Comunicaciones de la Prefectura de Talca además de diversos servicios desarrollados en Santiago, donde incluso trabajó con la retirada primera generala de Carabineros, Mireya Pérez Videla, a quien dice admirar profundamente por su gran legado y marcado espíritu de entrega a la comunidad.

“Este nombramiento es un reconocimiento a mi trayectoria, es consecuencia de mucho sacrifico y dedicación. Lo asumo como una gran responsabilidad y una oportunidad de poder trabajar siempre en contacto estrecho con la ciudadanía”, enfatizó la suboficial Salas, de 50 años de edad, casada y madre de dos hijos.

La nueva jefa de la policía uniformada de Gualleco, dependiente de la Tenencia de Curepto, iniciará formalmente sus funciones la mañana de este lunes en una histórica ceremonia que será encabezada por el prefecto de Talca, coronel Sergio Carrasco, quien en compañía de otros oficiales y el personal de dicho destacamento rural, ubicado a 45 kilómetros al nor poniente de la capital regional, dará la bienvenida a la entrante encargada que sucederá al saliente suboficial mayor, Claudio Saavedra Aceituno.

HITOS EN LA INCLUSIÓN
La incorporación femenina a las filas de Carabineros se inició el 16 de julio de 1962, cuando el entonces director Arturo Queirolo Fernández, permitió la creación del primer curso de brigadieres en la historia de la institución, con la idea de que las mujeres asumieran una función asistencial enfocada en la atención de los niños desvalidos.

De esta primera promoción egresaron 104 brigadieres, entre las cuales el más alto grado lo obtuvo la coronela Julia Moya Salazar.

Sin embargo, el mayor logro femenino provendría de la tercera generación (1969) luego que Mireya Pérez Videla se convirtiera en 1998 en la primera mujer de las Fuerzas Armadas de Chile y Sudamérica en alcanzar el grado de generala.

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