A 11 años del Terremoto y del Tsunami

Las 3.34 del 27 de febrero de 2010 fue un momento histórico para muchos maulinos, el 8.8 marcó fue un antes y un después. No fueron sólo cifras, números, ya que muchas personas murieron, sufrieron, se angustiaron y asi tambièn nacieron muchos corazones solidario.
Para quien fue testigo de un terremoto y un tsunami parece no haber tiempo capaz de borrar la escena. Los habitantes de Constitución repiten hora, fecha y el tamaño de la ola que silenció los gritos de quienes estaban en la isla Orrego la madrugada del 27 de febrero de 2010.
Era una noche clara, tan clara como si fuera de día, describen algunos por la luminosidad que daba la luna llena. Y de esa noche hay nostalgias que afloran con más intensidad cada febrero, por las vidas perdidas y los cuerpos que no aparecieron nunca más.
En la costera ciudad de un grupo de siete familiares sobrevivieron dos, esto es, madre e hijo, quienes fueron encontrados dos días después. Murieron una hermana de la mujer y una amiga que era como parte de la familia. De ellas y uno de los niños se encontraron los cuerpos, pero no aparecieron.


En Talca por ejemplo fue una noche muy clara y de mucho calor, nadie imagino jamás lo que vendría en la madrugada, pero la llegada del terremoto destruyó en gran parte el centro comercial de la ciudad, en especial las viejas construcciones y barrios viejos como el sur y el norte vieron caer sus viviendas y dar paso a calles llenas de escombros y familias que durmieron varios dias en la calle o carpas por el temor a las replicas.
El día después el calor era incesante y el corte del suministro eléctrico y del agua fue lo más significativo, además de la falta de información donde solo algunas radios estuvieron al aire para informar y los saqueos de algunos locales comerciales y la falta de pan demostró que nadie estaba preparado para este desastre.
Los teléfonos eran pocos y la comunicación era escasa muchas familias no sabían nada de que había pasado en otras ciudades de la región, las autoridades recién se enteraban y tomaban las primeras medidas en un sábado muy largo y donde la inseguridad era una constante tanto por las replicas como por los robos o saqueos en toda la zona urbana.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.