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¿¿Es mi urgencia una urgencia??

Por la gran mayoría de la gente es sabido que las unidades de emergencia hospitalaria son lugares de mucha demanda, siempre llenos de pacientes y que suelen ser largas horas de espera para una atención. Si a esto le sumamos la temporada invernal cuando los virus y enfermedades respiratorias como la influenza, que ya ha cobrado la vida de 6 personas, entre ellas niños y adultos, el problema resulta enormemente preocupante para la población. ¿Pero cuando consultar en un servicio de urgencia? Para quien se siente enfermo, todo síntoma doloroso y molesto parece atentar contra la vida, sin embargo, es necesario diferenciar entre lo grave y lo leve para saber si realmente es indispensable consultar en un recinto hospitalario, lo cual agilizará los tiempos de espera y hará mucho más efectivo el trabajo de los especialistas y por consecuencia una atención más expedita.
¿Antes que patologías o síntomas acudir a las unidades de urgencias? El Minsal aconseja consultar en los servicios de urgencias en los casos cuando una persona está inconsciente; tenga un fuerte dolor en el pecho, (sospecha de que ha sufrido un infarto o tiene un paro cardíaco); tenga pérdida abundante sangre; sospecha de huesos rotos o fractura; si sufrió una caída de altura importante con o sin pérdida de consciencia por herida profunda como por ejemplo de arma blanca; dificultades para respirar (color violáceo intenso en labios, uñas y cara, retracción costal); por quemaduras severas especialmente en cara y cuello; por una reacción alérgica severa con compromiso respiratorio; trastorno de consciencia y pérdida de la fuerza o parálisis de extremidades y finalmente por enfermedad o accidente que comprometa la vida.
En el caso de lactantes y niños pequeños poner énfasis en síntomas tales como: Fiebre alta de inicio brusco, apnea, rechazo del alimento, cefalea, tos seca que puede durar entre 5 y 7 días, náuseas, vómitos, secreción y congestión nasal y dolor al tragar (Odinofagia).
El fin es hacer un llamado a la población a no sobrecargar los servicios de urgencias, a ser conscientes de su uso, para evitar el colapso de estos recintos, y enfocar las fuerzas en la atención de aquellos en los cuales corre peligro su vida.