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Hermosa historia local Imagen de la Virgen María de Mariposas es restaurada

La antigua hacienda Mariposas, esconde muchas historias locales dignas de ser contadas. Aquí va una de ellas, que toca tradiciones religiosas vinculadas a una imagen de la Virgen María, madre de Jesús. La figura sagrada se conserva hoy por esos lugares de arraigo campesino. Y, aunque los tiempos que corren no dan tribuna a experiencias religiosas o expresiones de la fe viva, he aquí nuestro relato, para contar la custodia y esta breve historia.

Luis Valenzuela y María Teresa Rodríguez, son lugareños con raíces profundas y antepasados en ese territorio, en cuyos campos hubo grandes cultivos de trigo durante el siglo XIX. Los frutos de la tierra y manos trabajadoras, llevaron el trigo hasta California. Se hizo en carretas y bueyes, hasta Linares de Perales, para embarcar los granos a Constitución, desde donde salían los barcos a mar abierto. Historia remota, desde luego, que recuerda a uno de los dueños renombrados de Mariposas, el rico minero de Vallenar, José Bruno González, del que existen variadas leyendas, y que compró la hacienda en 1867. Mucho que recordar.

Pero Luis y María Teresa no son herederos únicamente de esa historia que derivó en grandes transformaciones para los cultivos y los canales de regadío del Maule. Ellos preservan en su casa de campo, parcela 128, sitio Nº 2 de Mariposas, una antigua imagen de yeso de la Virgen María, tesoro de la fe y memoria viva. En una pequeña gruta se conservaba, dañada por los años, la materialidad y el clima. La imagen religiosa y de culto lugareño, necesitaba ser remozada, pero los custodios no sabían a quién recurrir.

Ocurrió de improviso que, en mayo, al lugar llego un matrimonio, que recorría caminos en busca de carbón y porotos. Luis y María Teresa, amables, bridaron cálida acogida a los visitantes. De pronto, Clemira, vio la imagen de la Virgen y reconoció la devoción que infundía. Al notarla tan dañada, ofreció como ofrenda de amor restaurarla. Con alegría esto fue aceptado por los dueños. Así, partió la Virgen a Talca, para recobrar su belleza original.

El proceso de restauración duró algo de tres meses. Debió limpiarse, pulir y volver a sanear hendiduras, preparándola para ser pintada. Hubo que recobrar facciones, quebraduras y desperfectos. En fin, una labor paciente, a ritmo lento, en oficio de cariño, hecho también con fe. Clemira puso en ello todo el empeño por devolver la imagen a su lugar de culto.

Y así fue. Concluida la restauración, el 14 de julio fue llevada la imagen de la Virgen a casa. El mismo paño con la que había sido sacada, ahora se descubría al hacer entrega de la imagen y ponerla sobre la mesa del hogar, donde se hizo en común oración agradecida. Luis y María Teresa, conmovidos, admiraban a la Virgen relucir. «¡Tuve una felicidad inmensa al verla tal como la conocí, hermosa!», exclamó María Teresa. Es que la Virgen cuidada por ella desde hace cinco años, viene de una larga historia, casi, diríamos, que se trata de una Virgen peregrina… Porque en sus orígenes, allá por 1940, fue imagen de culto en el Seminario de Vilches, desde donde el antiguo dueño la llevó a Santiago. En la capital se conservó muy cerca del monumento a Bernardo O´Higgins, frente a la Moneda. «Conocí en Santiago, en 1972 esa Virgen», nos dice María Teresa. Pero, de Santiago retornó al Maule.

De Santiago, entonces, regresó a Mariposas, donde actualmente se preserva en una casilla de gruta. Los dueños de casa abren sus puertas a los peregrinos que llegan con frecuencia a la oración, encienden velas y entregan a la madre del Señor, afanes e inquietudes, para seguir confiados en la ardua vida cotidiana, como cristianos fecundos en tierra buena…

¡Una hermosa historia local de fe y esperanza!

Horacio Hernández Anguita