COMUNAL

Entre los recuerdos nostálgicos, la solidaridad vecinal y los proyectos de modernización, que aún están pendientes.

A 16 años del 27 F , el terremoto más devastador que ha sufrido la región del Maule en las últimas décadas, «Diario Maule Hoy» reunió a los vecinos que constituyeron la Comisión de Emergencia Vecinal, que funcionó durante tres años en el casco antiguo, con el objetivo de ayudar en las emergencias y necesidades más urgentes producidas por el evento.

Para nadie que haya vivido en persona el terremoto del 27F del 2010, resulta muy agradable recordar las numerosas emergencias y necesidades que se vivieron en el casco antiguo de la ciudad. Como ustedes supondrán, se vino abajo casi el 70 % de las casas, sobre todo de adobe, que sencillamente no resistieron el impacto de este mega sismo que nos tuvo en vilo durante varios años.

«Diario Maule Hoy» como una manera de recordar a los numerosos vecinos y vecinas que sufrieron este impacto, y también a los que ya no están en vida para contarlo, decidió entrevistar a cuatro representantes de uno de los sectores más golpeados de Talca, que está básicamente reunido entre las calles 6 Oriente y 12 Oriente, 1 y 6 Sur, y eso, como ejemplo a considerar, en este nuevo aniversario del terremoto, donde se reveló desde los propios afectados, gestos altruistas de: abnegación,  solidaridad y esperanza.

Caupolicán Valenzuela Becerra, miembro del Club 16 de Septiembre y Club Unión Social y activo integrante de la Comisión de Emergencia Vecinal que se formó en marzo del 2010, para ayudar y solidarizar con los vecinos afectados por el terremoto, nos cuenta sus recuerdos más inmediatos del evento: «La casa antigua que era de mi padre se cayó y era donde estaba el negocio conocido hoy como la Chanchería y Restaurante Caupolicán. Las reuniones del Comité de Emergencia se hacían en la casa que tengo ahora, donde se juntaba mucha gente y hablábamos sobre la forma de ir canalizando salidas para tener con que poder empezar de nuevo».

¿ Qué faltó respecto a la organización vecinal que pudiera evitar la emigración tan fuerte que hubo después?

«La gente va tomando rumbos inesperados. Ciertamente, faltó alguien que los uniera aún más, porque la solidaridad vecinal se mantuvo solo mientras duró la emergencia. Después la gente que se fue del sector, ya que muchas eran personas de tercera edad y hubo familias que migraron a otras ciudades. Así nos fuimos quedando en el sector solos, y tu ves actualmente que hay numerosas propiedades que se venden y no hay real interés en comprarlas».

¿ Qué es lo que realmente pasó después del terremoto, acaso hubo demasiada especulación por los terrenos que quedaron baldíos?

«Hay algo muy raro que va pasando y no se si es normal o no, pero la gente va escapando y siguiendo a los que tienen más plata. Es increíble. Tu ves como está la Uno Sur, nuestro tradicional paseo comercial, que la Cámara de Comercio está haciendo campaña para poderla levantar de nuevo. Hay doce cuadras en pleno centro de Talca que, sencillamente, no se mueven desde el terremoto. Mientras tu vas hacia el camino de Las Rastras y La Florida y el progreso se nota demasiado. Ahí se fueron los bancos, las casas comerciales más famosas, los restaurantes y las clínicas».

¿Qué rol jugaron las autoridades en este desmantelamiento del casco antiguo de Talca?

«Yo creo que hay una cosa de copiar, de seguir al que más plata tiene.Insisto, es muy normal en Chile, que te vayas a vivir a la sombra del rico y poderoso. Será parte del destino o de estos tiempos que son así lamentablemente. Yo recuerdo cuando era joven, que la Uno Sur era un caminar constante muy entretenido, y de improviso, desaparecieron todos nuestros referentes en el paisaje urbano. Con el terremoto se nos fue el centro comercial y hubo poco interés en recuperarlo».

¿Cuál es el papel que jugaron las grandes inmobiliarias en esta reconstrucción tan disímil, acaso sus intereses estaban lejos del casco antiguo?

«Faltó un ojo visor que dijera, hay que echar a andar la ciudad de Talca, pero desde la Plaza de Armas, y tu no lo ves por ningún lado. Es algo inédito, pero creo que es normal, porque siempre hay alguien que lleva todas las de ganar y siempre hay alguien que los sigue. La gente que tiene más plata ya no está en el casco antiguo, está en Las Rastras, donde hay de todo: poblaciones, centros médicos, bancos…»

¿ Cómo podríamos insistir en reactivar el casco antiguo de la ciudad?

«Necesitamos líderes que tengan la visión de instalar un proyecto y levantar el casco antiguo de la ciudad. Falta el compromiso y la motivación, porque los intereses parecen estar siempre en otra parte. En mis tiempos, estaba el Club Unión Social que tenía un nivel de socios muy prominentes y el Centro Español  que ya no existe. Todos esos grupos se fueron muriendo. Parece que la gente que tiene la forma de cambiar las cosas, se mantiene ahí sin hacer nada. Eso es terrible».  

¿ Que te dejaron esos meses de vivir esta experiencia de emergencia vecinal?

«Yo sobrevivo en este lugar por la tradición que me inculcaron mis padres, y quedamos muy pocos vecinos acá. Siempre recordaré la gente que vivía en este barrio, los Montecinos, que se encargaban del agua, y otros de la alimentación y así. Hubo una solidaridad fuerte y espontánea que nunca olvidaremos», recalcó.   

Juan Carlos Morales Villena, corredor de seguros y candidato a concejal, detalla los recuerdos que le dejó este megasismo: «En la familia, creíamos que se caía la casa. Cuando se cortó la energía eléctrica estábamos muy asustados. Cuando se terminó el primer movimiento, empezamos a recorrer toda la casa que estaba destruida. Se nos cayeron varios muros y realmente fue desolador».

¿ Cuando nació ayudar a los vecinos que estaban tan urgidos como ustedes?

«Fuimos varios socios de la Junta de Vecinos Estación 2, que nos reunimos para armar este Comité de Emergencia. Me acerqué, conversé con la gente y me aceptaron. Tuvimos una excelente directiva y logramos levantar a toda la comunidad, en varios meses de intenso trabajo. Visitamos cada domicilio para anotar cuáles eran las necesidades que tenían y todos estábamos muy preocupados».

¿ Se dividieron en unidades de emergencia para agilizar distintas áreas?

«Si, así es. Recuerda que tú mismo participaste con nosotros en el Comité y  que logramos afianzar estas unidades, solo con el propósito de avanzar en las soluciones. Además, todos los postes estaban en el suelo, había desconexión en las redes telefónicas, cero agua, muchos vecinos estaban a la intemperie porque perdieron sus casas, entonces había que organizarse para así superar la emergencia».

 ¿Fueron meses de enfrentar esta situación extrema?

«Fueron bastantes meses, y pasando el tiempo nos dijimos, bueno ahora ¿de adonde vamos a sacar dinero para salir adelante? Fue un momento muy complejo y extremadamente difícil de olvidar».

¿ Hubo apoyo de los políticos y de las autoridades de turno?

«No había apoyo y no había nada. Vimos pasar mucha ayuda hacía Constitución que estaba en el suelo y nosotros nada. Fue una irresponsabilidad de parte del mundo político, porque durante meses quedamos a la deriva. Cuando uno apoya a las autoridades, anuncian muchas cosas y después, no hay cumplimiento. Inclusive, tú te puedes dar cuenta que este trabajo que están haciendo hoy en las calles, con la nueva pavimentación de las veredas, está inconcluso. Lo tremendo es que esta gente destruyó lo que había, sacaron todo el cemento y empezaron a colocar baldosas, y aún no han terminado. Vienen un día, trabajan, y vuelven en dos meses más, para seguir a ese ritmo lento y burocrático. Es muy desalentador y muy cuestionable porque nadie fiscaliza. Además, es una falta de respeto hacia la ciudadanía».

¿ Dónde hacían las reuniones con los vecinos?

«En la Plaza Abate Molina, antes que despuntara el sol y nos quedáramos a oscuras. Hubo muchísima participación, y gracias a eso, logramos salir adelante y ayudar a nuestra gente. Yo estuve viviendo varios días con mi familia en una carpa que instalamos en la plaza. Compartimos el alimento y buscábamos la forma de obtener agua potable o agua de noria»

¿ Es cierto que no se bañaban?

«El agua no estaba para bañarnos sino que para procesar nuestros alimentos y beber cuando era necesario. Parecíamos náufragos en tierra de nadie. Y con un fuerte olor a adobe que nos costó mucho tiempo sacarnos de la piel, porque estaba todo a nuestro alrededor completamente destruido».

¿ Qué pasó con la reconstrucción del casco antiguo, porque no se produjo?

«Ahí se aprovecharon las autoridades, porque estaban bajando los precios de las propiedades. Muchos de ellos, fueron comprando y creciendo, y por la necesidad que tenían los dueños de vender, tuvieron que soltar al precio que se les dio en su momento. Realmente estamos muy abandonados en el casco antiguo y eso nos tiene más que molestos. Estamos en una parte de la ciudad, que parece que se hubiera apagado con el terremoto y las autoridades no están ni ahí, sean de la línea política que sean, la reacción es la misma. Ofrecen y después simplemente, no cumplen», aseveró.

Raúl Fernando Briones, ex presidente de la Junta de Vecinos Estación 2, también participó activamente en los Comités de Emergencia de este sector: «Fue un momento realmente devastador, porque se nos fueron las calles y avenidas con sus casas más antiguas», recordó.

¿ Qué aspectos marcaron la organización del Comité de Emergencia Vecinal  para ayudar en la emergencia?

«En lo personal, mi propia casa fue una de las pocas que sobrevivieron al evento. Pese a sufrir destrucción, nos mantuvo unidos como familia, y logramos salir adelante. Hubo que restaurarla porque es del año 1936. La construyó un arquitecto de Ferrocarriles, y casas de este tipo, aguantaron el terremoto del 2010. A nivel vecinal, tuvimos que organizarnos. Recuerdo haber estado en el comité de seguridad, vigilando que no se robaran las cosas de las casas destruidas. Salimos en la noche en cuadrillas, porque vimos varios intentos de robos y eso nos permitió evitar que se llevarán tinas, calefonts, televisores y muebles qué quedaron a la intemperie. Fue muy significativo el trabajo, pero se evitaron males mayores».

¿ Fue terrible ver que el barrio quedó en el piso?

«Impactante, aquí en la esquina de la 8 Oriente 3 Sur, quedé solo yo y mi familia y la Bodega Rojas y Carrasco. Actualmente solo estoy yo, porque Anita Collet murió y una vecina que tenía 105 años también. Sobrevivimos, la Sra Carmen, viuda con 94 años y yo con 93 años de edad. El barrio se borró completamente. Tú ves ahora, ya no es residencial, hay reparadoras de vehículos y motos y muchos terrenos para guardar autos».  

¿ Qué opinión tienes respecto al interés de las autoridades por estos sectores?

«Se ha reconstruido algo, porque los terremotos ayudan a renovar lo antiguo. Suena paradójico, pero así es. Ha mejorado un poco sobre todo si vas hacia la Alameda. Hay lunares en pleno centro de Talca, como las Escuelas Concentradas, que para mi que soy ex alumno de ahí, duele mucho».

¿ Cuál es el recuerdo más fuerte que te haya quedado del terremoto del 27 F?

«Tengo varios terremotos en mi recuerdo por mi edad. Ya estoy acostumbrado. Considero que el terremoto de 1928 fue más grande. Fue de noche y desperté cuando mi mamá me llevaba en brazos y decía Misericordia, Misericordia y se golpeaba el pecho como un tambor. Salió huyendo de la casa con su hijo en brazos. En el terremoto del 27F, hubo mucha gente completamente choqueada y vi gente en las réplicas, que se reunía con nerviosismo en la Plaza de la 2 Sur 8 Oriente, a aminorar su angustia, compartiendo con los demás», sostuvo.

Corina Castañon, vecina de la Villa Claudio Matte, 7 y 8 Oriente, 5 y 6 Sur, revive  sobre el terremoto : «Tengo unos recuerdos bastante terribles porque en realidad mi casa se destruyó por la parte interna. Externamente quedó de pie, pero hubo que reconstruirla totalmente. Seguimos viviendo en ella, pero el Estado no nos consideró en nada. Yo recibí un nylon por si llovía. Nada más. Nos consideraron de clase media acomodada, así que no nos tomaron en cuenta para recibir alguna ayuda estatal. Nos hemos rascado,con nuestras propias uñas».

¿ Ha habido avances en la reconstrucción en el sector después del 27 F?

«No hay avances notorios. Si no hubiera sido porque cada uno de nosotros ha mejorado su casa y ha puesto toda la plata en la reconstrucción, no hubiésemos salido adelante. Y al revés, estamos rodeandonos de fábricas, y ahora último, de una sucursal del Servicio Nacional de Salud, donde están guardando remedios y medicamentos. Hay ruidos de ambulancias y camionetas todo el día, y nos sentimos pasados a llevar, porque este sector es exclusivamente residencial. Las casas son bien cotizadas, pero el avance paulatino de fábricas y de estos lugares para guardar medicamentos y vehículos, nos ha transformado la vida en algo muy complejo».

¿ Qué falta de parte de las autoridades para mejorar este sector?

«Quedamos absolutamente en tierra de nadie. No se preocuparon de este barrio, este sector Sur, para nada, y estamos a la deriva. Se están construyendo fábricas en un sector residencial y eso nos tiene bastante molestos. Porque entran camiones y camionetas, no sabemos porqué están las fábricas. Se ha trastocado la vida en este sector. Estamos totalmente abandonados».

¿ Qué llamado le haces a las autoridades?

«Lo que nos encantaría es que vinieran a ver y revisar ellos este lugar. Ojala el Alcalde y su mesa de concejales, para ver en qué situación estamos viviendo», concluyó.