NACIONAL

Una entrevista exclusiva concedió a «Diario Maule Hoy», el recién asumido Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, Juan Eduardo Urrutia Bordagaray, oriundo de Cauquenes:

«La masonería procura formar ciudadanos capaces de influir positivamente en la vida pública, mediante el ejercicio responsable de la libertad, la razón y el compromiso ético»

En junio, se efectuó la ceremonia de instalación de Juan Eduardo Urrutia Bordagaray, que asumió formalmente la dirección de la Gran Logia de Chile, para el período 2026-2030.
«Diario Maule Hoy» entrevistó en exclusiva a la nueva autoridad masónica para conocer los detalles de su nueva gestión.
¿ Qué importancia tiene para usted dirigir desde Santiago, las logias de Chile, en un momento en que existen tantas necesidades, urgencias e iniciativas que buscan un mayor progreso para el país?
Si bien es cierto la sede central de la Gran Logia está en Santiago, yo soy de región, principalmente del Maule, pues nací y estudié en Cauquenes, ingresé y desarrollé mi vida masónica en Talca, como asimismo lo relacionado al ámbito laboral ingresando al ex Banco de Talca y concluyendo en el Banco Santander, donde cumplí diversas funciones hasta llegar a ser Jefe de Oficina (Agente) en Parral, Cauquenes y Talca, por tanto mi sensibilidad es muy regionalista.
Esto además, pasa a ser una fortaleza, porque promueve una descentralización al ser la mía una voz de regiones, la que dirige nuestra institución, constituyendo un eje direccional más inclusivo y amplio que el que se pueda observar estando radicado en Santiago.
En cuanto al momento presente, evidentemente hay innumerables necesidades que resolver. Con una mirada orientada al progreso del país, la masonería es una institución que busca el perfeccionamiento de sus miembros al rigor de la reflexión filosófica, la libertad en el uso de la razón, la fraternidad que induce vínculos de hermandad, y la ética inspiradora de todo proceder, posibilitan a que sus integrantes contribuyan, desde sus diversos espacios de acción, a robustecer el bien común que encamine con certezas a tener una mejor sociedad.
La masonería comprende que el verdadero progreso no depende únicamente del desarrollo material, sino también del perfeccionamiento moral de las personas, porque ninguna sociedad puede crecer sostenidamente si no fortalece antes el carácter y la virtud de quienes la integran.
¿Cuántos años lleva en la masonería y qué hitos importantes recuerda con especial significación?
Ingresé a la masonería en la Respetable Logia Voltaire Nº18 de Talca, en febrero del año 1977, por lo que estoy pronto a cumplir 49 años.
En este transcurrir hay innumerables hitos importantes, pero sólo quisiera resaltar cuando fui electo Venerable Maestro el año 1991, máxima autoridad de una Logia; otro hito ocurrió el año 2010, al ejercer la función de Gran Delegado del ex Gran Maestro Luis Riveros Cornejo en la Jurisdicción Maule Sur que abarca Linares, Parral, Cauquenes y, de manera especial, incluye a San Carlos; luego desde el año 2018, fui electo Primer Gran Vigilante de la Gran Logia de Chile, lo que representa en términos más conocidos, a un Primer Vicepresidente, un cargo nacional que me permitió recorrer el país, conocer y trabajar directamente con muchos Hermanos como responsable de la docencia del segundo grado, y al que renuncié para asumir la candidatura a Gran Maestro, cometido que posteriormente, me fue confiado por mis Hermanos integrantes de la Asamblea de la Gran Logia de Chile. Aquí puedo subrayar que cada tarea asumida dentro de la Orden, interpreta una nueva etapa del aprendizaje iniciático, donde el liderazgo implícito no supone un privilegio, sino un servicio permanente hacia los demás.
También puedo agregar una satisfacción que me nutrió siendo presidente de las Colonias Escolares Enrique Jenkins de Talca, que funcionaban al alero de las Logias de Talca. En ese tiempo, tuvimos junto a otros Hermanos mucha conexión con Colegios y alumnos de escasos recursos, lo cual me llenó de conocimiento social y de las necesidades dignas que debe tener cada ser humano, y que aún palpita en mis sentimientos.
¿Cómo califica usted el valor que tiene la masonería en Chile a lo largo de la historia, considerando su aporte al desarrollo, la educación, la salud, las ciencias, las artes, y todas las áreas más relevantes de la excelencia intelectual y académica?
Ha sido trascendental y muy relevante, pues siempre a través de sus miembros ha estado vinculada a los procesos de desarrollo del país. Desde los inicios del siglo pasado, cumplió un rol articulador clave en la promulgación de la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria año 1920, resaltando las figuras de Darío Salas, Valentín Letelier y Armando Quezada Acharán, entre otros; luego a través de los Presidentes de la República Arturo Alessandri y los gobiernos radicales de Pedro Agruirre, Juan Antonio Ríos, Gabriel González, la masonería vivió una época gloriosa desde cargos en el Gobierno, en el Congreso, en los ámbitos de la cultura, la sociabilidad y educación, que generaron mucho desarrollo al país colocando siempre el valor de la persona en su centro, y que sin duda, fue parte en la vida republicana del último presidente masón Salvador Allende.
Y tanto en estas áreas como en las otras que señala su pregunta, han contribuido silenciosamente desde sus respectivas posiciones, colocando el sello masónico, conjugando los valores de la República con los valores masónicos, resaltado en la actualidad los colegios de inspiración masónica ya sea con marca propia o a través de la matriz Colegio Concepción. Con igual propósito, Hermanos fundaron instituciones similares sobre la base de nuestros principios ejerciendo roles comunitarios y de bienestar social.
Más que buscar protagonismo histórico, la masonería procura formar ciudadanos capaces de influir positivamente en la vida pública mediante el ejercicio responsable de la libertad, la razón y el compromiso ético.
¿Durante todo este tiempo, también se han abierto las puertas de las logias para integrarse a la comunidad?
Así es y hemos sido parte del Día del Patrimonio, magnífico evento que permite a la ciudadanía visitarnos, conocer de nuestra tradición, de nuestra simbología e historia, como también de importantes personajes que han pertenecido y pertenecen a la institución.
Y este ejercicio de representatividad es más que algo institucional, es más bien el deber de cada uno de sus miembros, al ir cumpliendo diversas funciones lo que personifica la verdadera proyección de valores cultivados al interior de las Logias hacia la sociedad.
La discreción que caracteriza a la masonería nunca ha significado aislamiento; por el contrario, nuestro trabajo interior sólo adquiere sentido cuando sus frutos benefician a la comunidad.
¿Cuáles son sus desafíos hoy, desde la institucionalidad que preside?
Lo primero es consolidar a través de una gestión el lema que nos inspiró junto al equipo fundado en tres dimensiones: «Unidad, Sabiduría, Progreso». En este sentido, si bien lo primero es resolver asuntos pendientes al interior, que van quedando de una administración a otra, conlleva asimismo, una necesaria gestión para actualizar procesos docentes y reglamentarios.
Pero por cierto, nuestro foco adquiere ribetes de desafío al observar la cotidianidad circundante, donde la Unidad se enclava en una mejor convivencia a través de mensajes sustentados en la fraternidad y la dignidad de la persona; la sabiduría enfatiza una preocupación por la educación, y ahí debemos ocuparnos, por transmitir mensajes que armonicen virtudes relacionales con un pensamiento crítico que promueva la libertad de conciencia y el valor de la multiculturalidad en estos tiempos tan convulsos; y por su parte el progreso, es cómo mejorar instancias de entendimiento lejos de la violencia e inseguridades, más bien resaltando la importancia del vivir en democracia con justicia social.
Nuestra tradición enseña que, la verdadera transformación comienza siempre por la propia persona; desde esa convicción aspiramos a contribuir, con prudencia y reflexión, al fortalecimiento de la convivencia democrática del país.
¿Hacia dónde apuntan sus principales desempeños tomando en cuenta, la multiplicidad geográfica, social y cultural que tiene hoy Chile?
Apuntan a tener una amplia cobertura de desplazamientos para llegar con un mensaje directo a toda la membresía, que luego deberá ser puesto en práctica y reforzado por los jefes de obra de las Logias, es decir, los Venerables Maestros que las dirigen. Y estos discursos vinculantes con la institucionalidad masónica, no contienen elementos políticos ni religiosos, ni ajenos a ninguna cultura que deje a la persona de lado, porque en la masonería es amplio el abanico participativo centrado en la laicidad como un cauce de sentimientos valóricos y de convivencia. En este aspecto, la igualdad es una piedra clave, y la fraternidad es la que abraza el andamiaje constructivo de cualquier proceso que aspire a un auténtico desarrollo humano.
La diversidad territorial y cultural de Chile, implica una riqueza que la masonería valora profundamente, porque la unidad nunca significa uniformidad, sino la capacidad de construir un propósito común respetando las entendibles diferencias.
¿Qué mensaje envía a los hermanos masones que lean esta entrevista por «Diario Maule Hoy»?
De mucha confianza en este nuevo proceso institucional, que vean a una dirección de la Gran Logia comprometida con el desarrollo del país y entregando su razonado aporte cuando la situación así lo amerite o proactivamente si vemos señales que lo exijan. En este contexto, los programas de trabajo al interior de cada Logia, contribuyen a tener esos fundamentos reflexivos, y muy en consonancia con los procederes éticos que nos comprometen como iniciados en esta noble y gran institución.
La masonería siempre será instancia de discusión sobre los temas que nos preocupan como sociedad, una sociedad que quiere alcanzar un mejor desarrollo en conjunto y armonía, sin eludir los desafíos que se enfrentan en este proceso de crecimiento, sino que, tratando de que las fracturas sociales que dificultan la convivencia se solucionen a través del entendimiento mutuo, del diálogo fundado en el respeto y la tolerancia, y bajo una sincera e inesquivable mirada de progreso inclusivo.
A nuestros Hermanos los invito a recordar que la iniciación no concluye con un grado particular ni con un cargo específico; constituye un compromiso permanente de trabajar sobre la propia piedra, para que nuestro ejemplo sea siempre la mejor expresión de los ideales masónicos, concluyó.