La patente del vehículo de la concejala María Ignacia González abre muchas interrogantes
La historia de la placa patente del vehículo de la concejala María Ignacia González, encontrada en el río Loncomilla, lejos de cerrar dudas, abrió nuevas interrogantes en torno a su desaparición.
Cuando ya nos acercamos a un año desde que se perdió el rastro de María Ignacia González, en el pasaje Naranjal de la población El Naranjal en la comuna de Villa Alegre, la comunidad ha sido testigo de un enorme despliegue: personal especializado, tecnologías, equipos de rastreo, drones, búsquedas por tierra, operativos en el río e incluso videntes. Kilómetros río arriba y río abajo en el sector de la balsa El Peumo, sin resultados concretos.
Sin embargo, hace unos días la Fiscalía Regional del Maule informó públicamente el hallazgo de una placa patente que, según la versión oficial, habría pertenecido al vehículo de la concejala y que habría sido encontrada el pasado 11 de mayo por buzos en el fondo del río Loncomilla, a metros al norte de la balsa El Peumo.
Según explicó el fiscal regional Julio Contardo, la placa se habría desprendido con el paso del tiempo y presentaba pernos oxidados producto de haber permanecido bajo el agua. Pero lejos de traer tranquilidad, la información abrió aún más dudas.
Para la familia, esto está lejos de representar un avance real. En declaraciones entregadas a la prensa, han manifestado profundas dudas respecto a la veracidad de este hallazgo. Incluso, para algunos cercanos, resulta más creíble pensar en un posible montaje que en una pista concreta que conduzca a la verdad.
Y en Villa Alegre las dudas también crecieron. En el supermercado, en la plaza, afuera de la municipalidad o en la farmacia, el tema se comenta todos los días. Las teorías abundan y la suspicacia se instaló en toda una comuna.
¿Por qué informar recién ahora un hallazgo ocurrido el 11 de mayo? ¿Por qué volver al río justo cuando comenzó el invierno y el Loncomilla ya tuvo una pequeña crecida? ¿Por qué no se realizaron estas intervenciones durante el verano? ¿Por qué primero acordonaron el lugar durante cuatro días y luego quedó nuevamente abierto a curiosos, para después volver a cerrarlo?
Son precisamente esas pequeñas acciones las que hoy alimentan la desconfianza.
Por eso, nuevamente llegaron hasta las afueras de la Fiscalía Regional del Maule para exigir respuestas, verdad y justicia.
Javiera Gallegos, junto a familiares, vecinos y amigos, volvió a manifestarse en Talca. Porque aunque la paciencia parece agotarse, no así las ganas de encontrar a María Ignacia González y conocer finalmente qué ocurrió.
Fuente: Esteban Bravo González- Villalegrafico.-
