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Solo el 46% de las jugadoras en Sudamérica tiene contrato formal con sus clubes

Cerca de un tercio de las jugadoras profesionales de Primera División en Sudamérica no recibe ningún tipo de remuneración por su trabajo representando a un club de fútbol. Así lo indicó el Estudio Sudamericano de Fútbol Femenino #NosotrasJugamos, primera investigación que considera la percepción de las jugadoras a nivel regional y cuyo objetivo fue describir y caracterizar las barreras sociales, culturales e institucionales que enfrentan las jugadoras del fútbol femenino de Primera División en Sudamérica para el desarrollo de su carrera.
La investigación fue llevada a cabo por FIFPro Sudamérica, el Observatorio de Gestión de Personas de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, con el apoyo de ANJUFF y los sindicatos de futbolistas de Argentina, Chile, Colombia, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. Participaron más de mil jugadoras de 103 clubes de Primera División.
A la presentación del estudio, que se realizó en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, asistieron el ministro del Deporte, Jaime Pizarro; la ministra de la Mujer y Equidad de Género, Antonia Orellana; y el director del Trabajo, Pablo Zenteno. También participaron Camila García, vicepresidenta de FIFPro y directora de la Asociación Nacional de Jugadoras de Fútbol Femenino en Chile (ANJUFF); Iona Rothfeld, presidenta de la ANJUFF y representantes de los sindicatos de futbolistas de la región.
“Nunca se había hecho un estudio como este a nivel sudamericano”, indicó Camila García, vicepresidenta de FIFPro y directora ANJUFF. “De todas formas, miramos con preocupación los datos, sobre todo en temas de infraestructura, salud y percepción de acoso. El llamado es a trabajar de manera conjunta tanto con CONMEBOL y las federaciones. Este estudio tiene como espíritu ser un llamado a la acción y generar un diálogo para crear cambios y un entorno más profesional en general”. Finalmente, agregó que “hay mucha diversidad dentro de la región, por eso estamos llamando a generar estándares mínimos dentro de la CONMEBOL para que tanto la Copa Libertadores y los campeonatos nacionales sean más atractivos, podamos atraer a sector privado y se genere un círculo virtuoso en el profesionalismo”
Por su parte, Carla Rojas, autora del estudio y coordinadora de Inclusión y Género del Observatorio de Gestión de Personas de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, explicó que “hay que avanzar hacia la profesionalización, pero también a la formalización del empleo reconociendo que es un trabajo para las jugadoras. Como demuestra el estudio, el 50% de las futbolistas en Sudamérica gana menos del mínimo legal, el 23% no cobra remuneración, sin embargo tienen exigencias y esto, bajo los derechos fundamentales, hace que sean trabajadoras formales de empleo, por lo tanto no debería existir ningún tipo de discriminación. Las jugadoras entrenan más de cinco días a la semana, se le exigen partidos jugados, horarios y pesos determinados, por lo tanto no hay justificación para estas discriminaciones directas que están sufriendo”.
El ministro del Deporte, Jaime Pizarro, valoró la instancia pues “permite tener una mirada más amplia de cómo la actividad ha estado avanzando. Por supuesto que surge una serie de reflexiones sobre cómo se está llevando adelante la competencia, cómo están los espacios para las actividades, particularmente preocupan los temas de discriminación, maltrato, de condiciones de trabajo y creo que ahí hay un espacio que, si bien ha tenido un avance importante, todavía queda por recorrer”. Además indicó que “es un trabajo muy valioso que agradecemos y por cierto tendremos en absoluta consideración para continuar avanzando y apoyando el desarrollo y el despliegue del fútbol femenino”.
Entre los resultados más relevantes de la investigación, se encuentra que un 46% de las jugadoras posee un contrato laboral formal, mientras que el restante 54% está vinculada a través de acuerdos escritos, verbales o únicamente inscripciones al campeonato, datos que corroboran el bajo nivel de formalidad en el tipo de vínculo de las futbolistas con sus clubes. Además, solo el 24% se dedica exclusivamente a jugar fútbol, mientras que el 76% enfrenta una doble e incluso triple jornada, al combinar sus estudios, otras ocupaciones y su carrera deportiva.
Destaca también que un 27% de las jugadoras no recibe remuneración, una cifra que puede variar según el país en el que desarrollen su actividad deportiva. Sin embargo, y al mismo tiempo, la investigación arrojó que el 86% de las jugadoras dedican entre 5 o más días a la semana al entrenamiento de fútbol.
Cabe destacar también que solo la mitad de las jugadoras tiene un seguro médico financiado por el club, un 13% lo financia un familiar u otra persona, un 12% ella misma y un 21% no tiene seguro médico.
Acoso sexual y discriminación
Uno de las áreas abordadas en la investigación y que resultó de más gravedad fueron las relacionadas con el acoso sexual y discriminación. El estudio reveló que el 73% de las jugadoras de fútbol femenino de Primera División de Sudamérica ha experimentado algún tipo de acoso sexual durante su carrera deportiva, el 42% ha sentido temor de ser acosada y el 36% ha sido testigo de alguna situación de acoso sexual.
Sobre esto, la ministra de la Mujer y Equidad de Género Antonia Orellana, indicó que las cifras presentadas permitirán delinear nuevas políticas respecto a los desafíos que muestra el estudio: “una especial preocupación tiene que ver con la cifra tan alta de jugadoras que reconocen haber sido testigo o haber sido víctimas de actos de acoso sexual, discriminación y otras formas de violencia que vulneran sus derechos como mujeres, como trabajadoras y deportistas. En ese sentido, vamos a avanzar en una línea de trabajo específica porque el estudio muestra que un 50% de las futbolistas no confía en los mecanismos de denuncia que existen al interior de las instituciones deportivas. Tal como lo ha iniciado el Servicio Nacional de la Mujer con capacitaciones, tenemos que hacer un trabajo en conjunto con esas instituciones”.
Además de las conductas de acoso, el estudio reveló que el 85% de las jugadoras de fútbol femenino de Primera División de Sudamérica ha experimentado algún tipo de discriminación de género durante su carrera deportiva y un 42% de las jugadoras ha observado discriminación relacionada con la clase social, la pertenencia a pueblos originarios u orientación sexual.
Respecto al conocimiento sobre los canales de denuncia, menos de la mitad de las jugadoras en la actualidad conocen y entienden los mecanismos de denuncia disponibles en sus clubes y solo un 48% de las jugadoras demuestra confianza en estos canales de denuncia.
¿Qué pasa en Chile?
El estudio reveló que el 48% de las jugadoras chilenas de Primera División posee un contrato laboral formal con su club. Sin embargo, solo el 19% se dedica exclusivamente a jugar fútbol, mientras que el 81% enfrenta una doble o triple jornada laboral al combinar sus estudios, su carrera deportiva y otras ocupaciones, en una proporción mayor que el promedio general de la región.
En relación a la infraestructura que tienen a disposición las jugadoras en Chile, el 0% informó que sus clubes tienen acuerdos de excelente calidad para salas cuna en caso de necesitar y cerca del 60% calificó a la cancha en que entrena como regular, mala o muy mala.
“Este estudio permite complementar el trabajo que están haciendo las jugadoras en torno a la implementación de la Ley de Profesionalización en el fútbol femenino”, señaló el director del Trabajo Pablo Zenteno, quien recordó también los resultados de la fiscalización que se realizó a los clubes de fútbol chileno, la que arrojó un incumplimiento a las normas laborales en 35 de los 36 clubes fiscalizados. Además explicó que “las cifras de la investigación dan cuenta de que hay un desafío de cara al próximo año en torno a la realización del campeonato, que efectivamente se equiparen las condiciones, verificar el cumplimiento del porcentaje de contratación y, por cierto, las condiciones mínimas de trabajo. En eso vamos a acompañar a las jugadoras a través de su asociación, pero también esperamos que la ANFP se sume a este esfuerzo -que es una ley de la república- y que además es un objetivo que en la medida que se cumpla, genera beneficios para todas las personas que están involucradas en el fútbol y el fútbol femenino en particular”.
Finalmente, el estudio reveló que un preocupante 63% de las jugadoras de fútbol de Primera División de Chile ha experimentado algún tipo de acoso sexual durante su carrera deportiva, y el 88% algún tipo de discriminación de género.

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