Vísperas de Navidad fue un verdadero caos en el comercio.

Desde hace un par de semanas los centro de Talca, San Javier, Linares y otras ciudades del Maule, a pesar de estar con algunas restricciones por pandemia, igual se fueron repletando de cientos de familias que efectuaban sus compras de Navidadeñas, no importando la distancia social o los alarmantes aumentos de contagios de Coronavirus que se han detectado en los últimos días.
La semana que finaliza, desde el lunes y hasta el pasado jueves 24, los centros comerciales parecían estar en un fin de año normal, donde la única diferencia eran las mascarillas y las interminables filas de personas para ingresar a las diferentes tiendas de vestuario o supermercados de la zona.
A todo este pésimo panorama debemos sumarle que el parque automotriz se vio aumentado con la falta de transporte público y con ello muchas familias se fueron a esos lugares en sus vehículos particulares, lo que hacían interminables tacos desde y hacia en centro de las ciudades.
Se presume que el segundo retiro del 10% de las AFP, dio paso un mayor consumo de las personas y con ello el aumento de las compras en las tiendas para poder adquirir un regalo soñado, pero se les olvidó que un contagio de Covid-19 puede dejarle secuelas letales a un ser humano.
Las autoridades poco y nada pudieron hacer para evitar esta verdadera avalancha de personas haciendo las compras de navidad, en tiempos de pandemia, ya que el comercio buscaba recuperar sus mal año y la alternativa era vender lo que más se pudiera antes del 25 de diciembre, ya que en el caso de Talca, Maule y Molina, ingresaron a Fase 2 y los fines de semana estarán con restricciones de movilidad.
Las veredas no daban abasto para soportar tanto público, a lo que se sumó los vendedores ambulantes que repletaron el sector céntrico de la ciudad, una situación que ya no tiene control, y donde la autoridad parece no ver que todo debe tener un lugar en la ciudad.
Sin lugar a dudas que este fin de año será recordado como una de las vísperas de Navidad más preocupantes en materia de salud, ya que no se sabe cuales serán los efectos que tendrá en la ciudadanía las aglomeraciones por las compras, ya que la distancia social o física nunca se vio, a pesar de haber una que otra fiscalización para la foto que poco sirvió.
Este ir y venir no se salvaron ni los bancos y cajas vecinas que casi en su mayoría no tenian dinero para entregarle a los consumidores, previo a la navidad donde todos buscaban algo que comprar, muchas veces no importando que era lo que compraban.
Consultado algunos transeuntes sobre cual es el objetivo de esta verdadera carrera previa a la «noche buena», nos expresaron que «hay que comprar algo para regalar para la pascua lo que alcance el presupuesto», otro nos señaló que «es lo de todos los años y que los niños se merecen un regalito», asimismo una familia que trasitaba por pleno centro de Talca con algunos regalos nos indicaron que este año habia sido muy dificil comprar porque habian muchas filas en las tiendas pero que igual lograron comprar algo.
Finalmente es lamentable que la gran mayoría de la sociedad siga entendiendo que la felicidad se mide con un paquete envuelto en papel de regalo, si la felicidad, la salud y la paz no se pueden envolver, los obsequios deben ser para los niños que son la esperanza de esta sociedad un tanto dañada por el consumismo y el abandono de la humanidad.

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