Apenas cuatro casos de donantes de órganos se han presentado en lo que va del año en la región

En contraste a lo que sucede en otros países, por años en Chile las cifras de donantes de órganos se han mantenido «muy bajas», escenario que durante este período de pandemia solo «empeoró». De hecho, en lo que va del 2022, a nivel regional se han presentado apenas cuatro casos, siendo solo uno de ellos oriundo de la provincia de Curicó. 
Estando con vida, el curicano Nelson del Campo, había manifestado su intención de poder donar sus órganos. Domiciliado en el sector Prosperidad, era ampliamente conocido por su trabajo como maestro soldador. Dejando de lado algunos «miedos» o quizás cierto «egoísmo», desde el círculo más cercano de Nelson del Campo, optaron por respetar su deseo, por lo que, tras su deceso, la noche del pasado 5 de julio se activaron los respectivos protocolos. Hasta el Hospital de Curicó arribó un equipo especializado de procuramiento, profesionales que llevaron a cabo el trabajo de retirar algunos órganos: uno de ellos fue derivado para un paciente de la propia Región del Maule, mientras que otros dos fueron trasladados hasta Santiago. 
La decisión tomada por Nelson del Campo, le permitió la oportunidad de seguir viviendo a otros usuarios que se encontraban en el sistema a la espera de un trasplante. La Ley de Donación de Órganos indica que todo mayor de 18 años fallecido es considerado un posible donante, a menos que en vida haya declarado expresamente no querer serlo. Si bien, para que una donación sea «factible» se tienen que presentar ciertos requisitos, en gran parte de los casos, la «negativa de los familiares» de la persona fallecida, para entregar la respectiva autorización, se presenta como el principal factor que frustra tales procedimientos. Aquello explica, en parte, la existencia de largas listas de espera, donde por desgracia, muchos de quienes han estado en ellas, no han podido «aguantar» hasta tener una nueva oportunidad. De ahí importancia de poder hacer entender, al grueso de la ciudadanía, lo que conlleva un gesto tan noble, generoso y solidario como lo es poder «dar vida después de la muerte».

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