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Yamil Allende Yaber, Secretario Municipal de la Ilustre Municipalidad de Talca, nos cuenta sus anécdotas con distintos alcaldes, su visión del centralismo avasallador y del crecimiento explosivo de la ciudad

Es la figura pública municipal más conocida de la ilustre Municipalidad de Talca, pues ha sido el secretario municipal desde 1993 y ha tenido contacto directo con cinco distintos alcaldes en más de cuarenta años de trabajo, siempre manteniendo la vocación de servicio público en virtud de sus fuertes convicciones profesionales. «Diario Maule Hoy» le entrevistó en su oficina, para conocer en profundidad cómo se administra desde su cargo, una ciudad en constante crecimiento urbanístico.
¿ En qué consiste el oficio de secretario municipal ?
«En forma muy simple, la función que tiene el secretario municipal es una especie de ser el notario en la Municipalidad, porque en mi condición de Ministro de fe, soy quien certifica todo lo que ocurre dentro del Municipio. Pero, no es solamente eso. La verdad es que la Secretaría Municipal es una unidad con muchas actividades. Hoy día por ejemplo, el Secretario Municipal aparte de esa función, es el secretario del Consejo Municipal y debe estar en todas las sesiones, y aparte de eso, la ley me ha entregado la responsabilidad respecto de la certificación de las organizaciones comunitarias. Eso significa también, estar permanentemente estudiando la situación de cada una de las organizaciones, y como si eso fuera poco, nos agregaron la función de tener que llevar el registro de las declaraciones de interés del patrimonio de cada uno, que es un requisito que tienen que cumplir con la Contraloría cada uno de los funcionarios de acuerdo a un determinado estamento, más el Alcalde más los Concejales,más los Directores de Establecimientos Educacionales, los directores de Salud, los médicos y profesionales en general. Entonces no es una función tan simple. Muchos piensan que hay que firmar y punto.
¿ Cuántos funcionarios hay hoy día en la Municipalidad de Talca?
«Hoy día solamente en la planta municipal, somos cerca de 400. A eso, agrégale los funcionarios a contrata, los funcionarios a honorarios y la gente que está trabajando con proyectos.
¿ Cómo era antes cuando usted ingresó a la Municipalidad?
«En ese entonces era un grupo bastante pequeño cuando yo ingresé y eso nos permitió, primero entender qué es el servicio público las 24 horas del día. En los inviernos no había noches, porque si se largaba a llover a las 2 o 3 de la mañana, estábamos todos activados. Acuérdate que en ese tiempo, se hacían los lugares de acogida para la gente, porque era muy fácil que se inundaran. Entonces, los propios funcionarios se hacían cargo de cada uno de estos locales que eran generalmente escuelas, y ahí estaban 15, 20, 30 días preocupados por la alimentación, el vestuario, etc. Y eso nos empapo mucho del servicio público, el poder entender y conocer nuestra ciudad completamente, y en segundo lugar, entender que es el servicio público. Lamento que hoy día, eso se ha ido perdiendo».
¿ Acaso se ha ido perdiendo la vocación de servicio público?
«Se ha ido perdiendo la vocación de servicio público, y además que, nosotros como Municipalidad, somos la primera puerta que tiene el Estado frente a la comunidad. Entonces la demanda de la comunidad, lo primero que hace es recurrir a la Municipalidad. Y una de las cosas que uno aprende, es que uno tiene que ser empático con las personas, tiene que ponerse en el lugar del otro. Hay que entender que en estos tiempos, el frío y la lluvia causan estragos con la gente».
¿Hay un crecimiento desmedido de Talca donde no se previó con anterioridad, que hubiese un tránsito vehicular tan significativo y tanta movilidad de las personas?
«Yo creo en ese sentido, que primero hubo un crecimiento explosivo de Talca que permitió el último plano regulador. En segundo lugar, antes de la llegada de los emigrantes, hubo una emigración de la gente de Santiago. Porque de repente cuando vives en una ciudad, no te das cuenta de lo que tienes. Tiene que venir alguien de afuera para decirtelo. Si bien es cierto que a lo mejor costaba un poco encontrar trabajo, pero vivir aquí, en ese entonces, era muy barato. El primer caso de la emigración es de la gente que venía de Santiago y de Concepción que aportó mucho, y eso nos creó algunos cordones dentro de la ciudad. Hubo un momento que habíamos erradicado 100 % de los campamentos. Hubo un momento en que en Talca no quedó ni un solo campamento. Pero lamentablemente, esto comenzó a desbordarse y hoy día puedes ver cosas que no habías visto nunca antes, por ejemplo, gente levantando carpas en una plaza para enfrentar la supervivencia».
¿ Uno de los momentos más complejos que tuvieron que enfrentar ustedes, fue el terremoto del 2010?
«Mira, ahí uno debe entender que existe la porfía de la gente. Nosotros tuvimos un aviso y advertencia el año 1985. El terremoto del año 1985, dejó la Uno Sur, la Uno Norte y varios otros sectores, bastante a mal traer. Pero ¿ qué pasó? La gente empezó a arreglarle una enchapada, después llegaron baratas las cerámicas y le pusimos cerámica y techos falsos. Si uno piensa en el desastre que produjo el terremoto del 2010 , yo te diré que el 80% de las propiedades que se vieron afectadas, eran porque ya habían quedado mal el año 1985. Porque a las construcciones nuevas, no les pasó nada. Pero el centro y el sector norte de la ciudad, que fue gran parte de lo que cayó y que hoy día todavía sigue en algunos lugares en el suelo, se debió a eso. No visualizaron bien lo que había ocurrido el año 1985. Entonces el año 2010, remato no más. Eso, si bien es cierto fue un drama para la ciudad, también fue una fortaleza porque se está renovando Talca y falta mucho aun. Si ustedes van hacia el sector norte, se van a encontrar con una gran cantidad de sitios eriazos, porque la gente sigue pensando que, el valor de esa propiedad es alto o es el valor que tenía cuando tenía esa casa. No se dan cuenta que hoy día es un sitio pelado que hay que partir de cero».
¿ Es muy complejo administrar colegios, liceos, cesfams, hospital, desde la Municipalidad?
«No, yo diría que no. A mi me tocó estar en el traspaso de los establecimientos educacionales. En un comienzo, era una muy buena idea. Lamentablemente después se generó una situación con la subvención que se congeló y las cosas siguieron subiendo, y ahí nace, esta gran diferencia de los profesores que pasaron a la Municipalidad con los profesores que quedaron en el Ministerio de Educación, y por que tanto, los profesores reclaman la famosa deuda histórica. Yo diría que a los servicios al traspasarlos a la Municipalidad los acercó a la comunidad. Te doy un caso. En educación faltaba un profesor en un colegio, y el Ministerio demoraba seis meses en reponerlo. Porque el director tenía que avisar al departamental, el departamental tenía que avisarle al provincial y el provincial al regional. Y el regional tenía que dictar una resolución que después iba al provincial, para que se lo dijera al departamental. Así estaba dado el sistema. En algún momento operaba bien, mientras que a nosotros nos servía tener al profesor de reemplazo trabajando en la sala de clases».
¿ Cómo ve usted el futuro de Talca a nivel demográfico?
«Nosotros tenemos un plan regulador que está vigente. Puede gustarle o no gustarle a la gente, porque además, los límites que tenemos con las otras comunas, son muy precisos. Aquí con Pencahue, usamos el dicho popular porque tenemos la división en la punta del cerro. En Maule, tenemos un estero y hacia Pelarco también tenemos una división natural, y hacia San Clemente quizás no se nota mucho la división que tenemos en Aurora. Obviamente uno tiene que pensar que no puede seguir viviendo en una ciudad con lo que pasaba cincuenta años atrás con todos esos sectores agrícolas que había antes. Algún tipo de sacrificio tiene que haber. Eso es lo que ha ocurrido ahora porque se han sacrificado terrenos agrícolas. Pero yo creo que Talca ha tenido un crecimiento ordenado. Ahora, lo que ocurre con el centralismo, es que esta división que hay del Oriente Poniente por la carretera en su oportunidad, nosotros la hicimos ver, pero no hubo una respuesta viable desde Santiago».
¿ Existe un crecimiento sustentable de la ciudad de Talca ?
«Si efectivamente hay un crecimiento proporcional de la ciudad. Y está adquiriendo una característica que generalmente nosotros no la vemos. A mi me tocó hace algún tiempo atrás, en una actividad que hizo la Corte de Apelaciones, a la cual fui en representación de la Municipalidad y estuve con diferentes personeros del país. Habían notarios, abogados, conservadores y estábamos en la terraza que tiene la Corte y me decía un notario de Santiago, ustedes no saben la maravilla que tienen . Mira esta maravilla verde y el verde de la ciudad . Eso en otra parte, no lo veo. Incluso ni siquiera en ciudades del sur. Por eso, hoy día nosotros estamos apostando por que Talca sea una ciudad sustentable. Por eso, Juan Carlos Diaz se comprometió mucho con las áreas verdes con diferentes tipos de mantención del aseo segregado, para que, efectivamente, nos pongamos la cabeza. Recuerdo que, Juan Castro hizo mucho de eso en cuanto a las áreas verdes».
¿ Cómo ha logrado usted potenciarse considerando que ha tenido tantos alcaldes de distintas tendencias y mentalidades?
«Yo creo que una de las cosas primordiales, es la confianza que se genera entre uno y otro, y aparte de eso, el hecho de conocerlos por otras razones. Con Pepe Fernadez, por ejemplo, yo fui compañero con Jose Ignacio, entonces ya nos conocíamos por alguna razón. Con Patricio Herrera, yo fui compañero a pesar de que Manuel venía un par de cursos más abajo que yo, en la Universidad Católica y jugabamos basquetbol y nos conocíamos de antes. A Juan Castro, yo lo conocí años atrás y trabajo incluso para actividades de la Municipalidad. Y con Juan Carlos, llevamos veinte años como funcionario Y Germán Verdugo, llegamos casi juntos y a Manuel Gamboa lo conocía mucho por el estudio jurídico que tenía mi tío y gracias a él me vine a la Municipalidad. Siempre ha habido un referente anterior y he tenido una buena relación con cada uno de ellos».
¿ Cuál ha sido el momento más difícil para ustedes, al enfrentar este explosivo crecimiento automotriz y de población humana?
«Este es un proceso. Yo creo que no hemos llegado al peak todavía, porque lo que ha ocurrido en los últimos cinco años con esta explosion en el parque automotriz, no ha permitido que, la soluciones que se va a dar respecto de la carretera, lograramos tenerla antes de lo que está ocurriendo en estos momentos. Cuando se licitó ahora la nueva administración de la Ruta 5 Sur que nos corresponde a nosotros, Juan Carlos logró conseguir que se realicen cuatro atraviesos más entre oriente y poniente. Pero eso no está visto para este año, ni creo el próximo año. Son acciones que no van acorde a los tiempos que tenemos».
¿ Qué pasa con la Estación de Ferrocarriles de Talca y el Terminal de Buses ?
«Es lo mismo. El Rodoviario sí, estaba la posibilidad, pero vino todo este proceso de pandemia que frenó lo que había comenzado muy bien. En el caso de la estación de ferrocarriles, si no hubiese este centralismo, no se habría producido si se hubiese tomado la solución más obvia que era soterrar el tren y quedaba a nivel todas las calles. Se comentó muchas veces en reuniones y Santiago dijo no. El último ejemplo, la Avenida Ignacio Carrera Pinto, la idea de la Municipalidad era sacarla por el borde del río como una gran autopista. Santiago dijo no porque es muy caro y acá ya tenemos la mitad del trabajo hecho con la avenida que había en ese momento, Y la respuesta es, y te lo digo con absoluta sinceridad, o lo toma o lo deja. En ese tiempo, estaba German Verdugo de Alcalde. Si ustedes le preguntan a German, va a ser la misma respuesta. Y era tanto el desconocimiento del Ministerio que cuando vinieron a hacer un planteamiento, ellos necesitaban abaratar costos con las calles de servicio, y no hallaron cosa mejor que mirar en el plano, que al lado del Río Claro había un caminito. Entonces cuando vinieron a hacer la exposición, detectamos que no habían ido al terreno. Yo les lleve al lugar y cuando nos empezamos a meter en Buena Vista y Huilliborgoa, les dije, esto es lo que ustedes están proponiendo. Lamentablemente, mientras no se termine el centralismo, las ciudades van a tener un límite. El centralismo sigue siendo un gran problema».
¿ Qué mensaje envía a la comunidad talquina a través de «Diario Maule Hoy»?
«Yo creo que el mensaje más simple es que, la ciudad es de todos. Así como nosotros nos preocupamos del cuidado de nuestra casa y de nuestro jardín, la ciudad es de todos. La ciudad va a brillar mejor, en la medida que cada uno de nosotros coloque un granito de arena. Y cuando digo un granito de arena, es tan simple como que, ese papelito que voy a botar al suelo, lo guarde y lo bote en algún basurero de alguna parte», concluyó.

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